Qué es Agility

   
 
Agility es un juego educativo y deportivo, que, desde hace algunos años, despierta mucho entusiasmo.
    Este deporte nace en Londres en la célebre exposición canina CRUFT’S DOG SHOW. A finales de 1977, durante los preparativos de dicha exposición, John Varley, miembro del comité organizador y gran amante de los perros y de los caballos, tuvo la genuina idea de adaptar al perro el principio del jumping hípico: recorridos rápidos superando obstáculos coloreados en una carrera contrarreloj.
    Para ello, contó con la ayuda de Meter Meanwell, adiestrador canino de gran prestigio en Inglaterra y ganador de numerosas competiciones de perros de trabajo. El objetivo era organizar un espectáculo que gustase a perros, a dueños y al público en general.
    Meanwell y Varley contaron con la colaboración de clubes de trabajo para diseñar los obstáculos, los reglamentos y las puntuaciones.  Algunos meses después, el ring central de la CRUFT’S DOG SHOW era testigo por primera vez de un nuevo deporte canino apto para el gran público; los perros a toda velocidad subían rampas, saltaban vallas, atravesaban un túnel de tela, etc.… mientras sus dueños, corriendo a su lado les dirigían y animaban. Los espectadores, en sus asientos, estallaban en un interminable aplauso. Había nacido un nuevo deporte: el Agility.
    En 1981 el Kennel Club homologó oficialmente la disciplina de Agility; así como los obstáculos.
    Al tener el perro que superar los obstáculos en un orden preestablecido y en un tiempo definido, podemos decir que no se trata sólo de una carrera de velocidad, sino de una carrera de destreza que nos permite comprobar la flexibilidad y rapidez del perro.
    Pueden participar todas las razas caninas, sin importar la talla ni que sean de raza pura o mestizos. Tanto para el perro como para el guía debe ser un juego y un motivo de alegría (nunca sacrificio o represión) En agility se busca que la forma de franquear los obstáculos sea la más rápida y correcta; para lo cual, es imprescindible que el guía controle totalmente a sus perro. Éste debe entender que su dueño le dé ordenes y que debe cumplirlas. El perro debe dominar unos ejercicios básicos: acudir a la llamada, sentarse y tumbarse a la orden, caminar y correr junto al dueño sin correa.
    Debemos entender que el agility, es un deporte concebido para el placer y diversión del guía, del espectador, pero sobretodo y ante todo del perro. Esta disciplina favorece enormemente la compenetración entre el perro y su dueño.
    Por todo lo expuesto anteriormente, podemos concluir que el agility es una verdadera disciplina de juego.